Hola,

Soy María.

Soy un ser existiendo en el mundo. Y antes de contarte mi historia, quiero compartirte una anécdota…

Hace unos años  fui al matrimonio de una de mis mejores amigas en Europa. Un fin de semana mágico, con mucha emoción, conexión…amor del bonito.

En el vuelo de regreso, me tocó al lado de una chica que hablaba español. Y yo, en este estado de enamoramiento con la vida, le hablé. Era mexicana.

Cuando le conté que había ido a una boda, me miró de reojo, vio la silla vacía entre las dos y me preguntó:

¿Y estabas sola?

 Yo respondí, sin pensarlo mucho:
 —Sí, no tengo pareja.

Su respuesta:
 —Ah… eres de malas en el amor.

😳
 WHAT.
 ¿Cómo llegó esta niña a esa conclusión tan rápido? Les juro que no tenía más de 20 años.
 Me quedé en silencio. Me dio risa… pero también me dejó pensando.

Y ahí fue cuando me pregunté...

¿Qué nos hace creer que si no tenemos pareja a cierta edad somos de malas en el amor?

¿Qué nos hace creer que si no tenemos pareja a cierta edad somos de malas en el amor?
¿Qué implica pensar eso?
¿Elegimos desde el miedo a estar solos?
¿Aceptamos lo que sea con tal de no enfrentarnos a nuestra propia compañía?

Y ahí fue cuando recordé mi propia historia.

No empecé esto porque lo sabía todo. Empecé porque también me perdí.

Sí. Estuve en una relación donde dejé de ser. Donde mi luz se apagó. Donde me dijeron que mis ojos ya no brillaban.

Viví dos años ahí. Pisando cáscaras de huevo, queriendo construir futuro con alguien con quien no podía ni siquiera ser yo. Salir de ahí no fue inmediato, ni fácil. Pero fue necesario. También fue profundamente transformador.

Fue un quiebre. Un cambio radical
Me tomé el tiempo de volver a mí. Me fui a vivir al mar. Aprendí a surfear. Empecé terapia. Volví a escribir. Cambié mi estilo de vida. Reconstruí mis hábitos.

Reconstruí mi relación conmigo. Y después de todo ese camino, llegó un amor nuevo. Un amor bonito, recíproco, sano. Y sí, ese también terminó. Pero incluso ahí, en lo bonito, encontré cosas que aún necesitaba sanar.

"Amor con Coherencia nació de la certeza de que el amor necesita verdad, propósito y libertad, pero también necesita trabajo, conciencia y responsabilidad emocional."

Lo que me dolía antes vs. Lo que me mueve ahora.

Aprendí que no se trata solo de salir de lo que duele. Se trata también de aprender a elegir lo que hace bien.

Aprendí que el amor —el propio y el de pareja— es una elección diaria que empieza por no traicionarse. Por vivir desde el valor, no desde la carencia. Por conocer quién eres, qué quieres y qué necesitas para no terminar eligiendo desde el miedo.

Ahora soy puente entre mi experiencia y tu camino.

Porque yo también necesité sostén en ese proceso. Porque sé lo que es no tener claridad. Porque no quiero que nadie tenga que llegar al límite para empezar a elegirse.

Porque todo lo que aprendí, lo pongo al servicio para que no tengas que repetir lo que yo viví.

Porque vivir con coherencia también es habitar tu propia marca personal: esa forma única en la que eliges estar en el mundo.

Acompaño desde mi historia, pero también desde la formación:

  • Soy psicóloga. Me formé como Coach Existencial de orientación logoterapéutica y estoy en proceso de formación clínica como psicoterapeuta.
  • Soy estratega de marca. Estudié Administración de Empresas y una especialización en Gerencia Estratégica de Marca.

Siempre me ha apasionado entender cómo las personas se definen, se comunican y se posicionan en el mundo. Hoy entiendo que eso no solo aplica a las marcas… también a nuestras vidas personales.

Por eso, dentro de este proyecto, ayudo a que cada persona pueda:

  • Reconectar con su identidad auténtica.
  • Tomar decisiones alineadas a lo que quiere ser.
  • Construir una vida que refleje, por dentro y por fuera, quién es realmente.

Mis valores no están en papel. Están en práctica:

La coherencia no es un concepto para mí. Es una forma de vivir. Es alinear lo que pienso, lo que siento y lo que hago. Es tomar decisiones difíciles, pero fieles. Es tener conversaciones reales, elegir relaciones sanas, cuidar mi estilo de vida, y respetar el camino que estoy construyendo.

Trabajo desde una postura que respeta la libertad interior.
Aquí no vengo a decirte qué hacer. Vengo a acompañarte a descubrir lo que ya está en ti. Y a recordar que puedes elegir diferente.

¿Por qué Amor con Coherencia?

Porque para mí, vivir en coherencia es aprender a escucharse, a elegirse y a respetarse.
Es ser fiel a lo que se es, incluso cuando cuesta. Y el amor —propio, de pareja, por la vida— solo florece cuando se construye desde ahí.

Este espacio existe para acompañarte a que también lo vivas.

Hablemos.

Estoy aquí para acompañarte.